Fortificar
la voluntad
Hay
en nosotros una corriente o inclinación de la naturaleza
viciada hacia el mal. "La carne guerrea contra el espíritu
y el espíritu contra la carne". Hay que gobernar
las pasiones y no dejarse gobernar de ellas.
En
materia de castidad hay que ir contra corriente. A este respecto
dice San Jerónimo: "La nave que va contra corriente
no puede avanzar si no es empujada a fuerza de sólidos
remos. Si éstos fallan, es arrastrada atrás
por las aguas. Así también el hombre, si no
es ayudado por Dios, es arrastrado por la concupiscencia al
abismo de la culpa".
La
castidad es algo imposible, si se apoya uno solamente en las
propias fuerzas naturales o en los preceptos negativos: No
fornicarás, no cometerás actos impuros, etc.;
pero es posible y bella si se apoya sobre algo positivo: el
amor a Dios, un amor vivo y total. Por El y con Él
hay que vencer.
Casto
es aquél que con un amor venció otro amor. El
apoyo en el amor de Dios es el motor indispensable de la vida
sobrenatural. "El acto sigue al deseo sí no se
opone un amor; fundado en conocimiento, que da voluntad mejor",
es decir, una acción mala es efecto de un deseo malo,
y sólo el amor divino, su conocimiento, nos puede impulsar
a alejarnos del pecado o amor impuro.
El problema de la castidad podemos decir que es más
bien un problema del primer mandamiento que del sexto, pues
si el corazón no se llena del Amor a Dios y se le ama
con todo el alma, con toda nuestra mente, y con todas nuestras
fuerzas, termina amando a una criatura.
La
persona que ha determinado consagrarse de lleno al servicio
de Dios y del prójimo, y ha puesto su mano en el arado,
debe mirar adelante y llenar su corazón del amor a
Dios, y si quiere triunfar debe pronunciar con valentía
un "Quiero" rotundo anteponiendo este amor a todos
los amores terrenos.
La
pasión tiene sus exigencias, y contra la pasión
está la voluntad, una voluntad con energía y
tesón. No debes ser esclavo de las pasiones. Tú
debes saber querer y querer aquello que hay que querer, y
para esto sé persona de carácter. "El carácter
es la energía secreta y constante de la voluntad, algo
de inquebrantable en los propósitos... El carácter,
que no es más que la fuerza de voluntad, influye en
las fuerza de la razón..." (Lacordaire).
"No me someto yo a las cosas. Son las cosas las que deben
someterse a mi" (Horacio). La castidad es una voluntad
inquebrantable de ser puros en pensamientos, palabras y obras.
Para
saber vencer ante las acometidas de las pasiones, debes acostumbrar
tu voluntad a hacer vencimientos fáciles, vg., recibes
una carta y quisieras abrirla en seguida, espera cinco minutos
a hacerlo; te dicen una palabra desagradable, te han faltado
al respeto, ha habido una descortesía (tal vez sea
por falta de educación... o premeditada)... véncete,
guarda silencio, no contestes inmediatamente, reflexiona un
poco, cuenta hasta veinte antes de responder... y hazlo si
conviene sin enfado."Una
respuesta suave quebranta la ira". Vete venciendo en
cosas pequeñas y así irás aprendiendo
a vencerte en cosas mayores..., y si lo haces con miras sobrenaturales:
por amor a Dios, terminarás triunfando.
P. Benjamín Martín Sánchez, Profesor
de Sagrada Escritura
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