¿SON NUESTROS HIJOS HONESTOS?
Por:
Lic. Sidey María Sánchez Rodríguez

 

La honestidad es un valor que todos los padres debemos fomentar en nuestros hijos desde que son pequeños, predicando con el ejemplo.

En días pasados un familiar fue objeto de un fraude, por lo que perdió una buena cantidad de dinero. Cuando habló con el padre del presunto defraudador, ya que ese se encontraba desaparecido, el anciano aseguraba que no era la primera vez que su hijo actuaba de este modo. Ya cansado de sacarlo de problema tras problema y de pagar grandes cantidades para "liberarlo" de la acción de la justicia, se preguntaba muy apesadumbrado: ¿porqué mi hijo salió así?

Nuestros hijos no "nos salen así"…, nosotros los padres y el medio en el cual los chicos se desenvuelven, son los que influyen principalmente de alguna u otra forma en su actuar. Educar no es lo mismo que formar. Como padres no solo debemos procurar la mejor escuela para nuestros hijos. Donde aprendan a sumar, restar y leer incluso antes de terminar el kinder garden, sino que es necesario formar en los valores.

Esto solo se logra en el hogar, desde los primeros años del niño y predicando con el ejemplo. Probablemente si hacemos una buena elección de la institución escolar se logrará un afianzamiento de los valores aprendidos en casa. Pero esta es una tarea que nos corresponde a nosotros como padres de familia.

Recuerdo que de pequeños mis padres hacían que mis hermanos y yo nos regresáramos a la tienda de la esquina, cuando por alguna razón la vendedora nos daba algún cambio de más. Nos enseñaron entre otras cosas, a no tomar lo que no es nuestro, devolver al propietario sus cosas y no abusar de la ignorancia de los demás. Hechos tan simples que hoy ya adultos nos impiden actuar de forma contraria a lo acostumbrado. Es cierto que el medio influye y presiona de alguna forma, pero si los chicos tienen cimientos fuertes en la formación de valores desde su hogar y nosotros como padres nos interesamos en dar un seguimiento a su actuar con amor y mostrándoles lo importante que son para nosotros, sobre todo apoyándolos en los años de adolescencia, es muy difícil que caigan.

El apoyo, la comunicación y el amor hace que los hijos tengan la confianza de acercarse a nosotros ante una situación de duda, lo cual puede hacer la diferencia entre un joven y otro. Es necesario hacer una costumbre el sentarse a platicar con ellos, escucharlos y a respetar sus criterios y opiniones; dirigirlos cuando es necesario y fomentar la confianza desde el preescolar.

Todos estamos muy ocupados en nuestros trabajos, pero es necesario buscar el tiempo diario para platicar con los hijos y darnos cuentan de lo que piensan y sienten, haciéndoles saber que cuentan con nosotros, pero que a la vez deben ser responsables de sus propios actos y errores, dando la cara por ellos y aprendiendo la lección que de los mismos se desprende, para no repetir la experiencia negativa.
Encubrirlos y solaparlos en sus errores es un arma de doble filo, que no es una manifestación de amor incondicional sino un arma de destrucción para los seres que tanto queremos.

Por eso cuando nos quejamos de los políticos de hoy, nuestros abogados, médicos, contadores, mecánicos, albañiles, taxistas etc., al actuar de manera poco honesta; mas que quejarnos por el mundo que hoy tenemos, mejor pensemos en el mundo que queremos para nosotros y nuestros hijos. Sus hijos y el mío serán los futuros médicos, abogados, mecánicos, contadores, taxistas y quien sabe…hasta futuros presidentes. Quieres un mundo honesto, entonces pregúntate…¿Son nuestros hijos honestos?…

Que estés feliz. Pura vida.

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